Como elemento clave en los sistemas de tratamiento de aguas residuales, los compresores de aire proporcionan un suministro continuo de aire estable a alta presión, lo que facilita el funcionamiento eficiente de procesos clave como la aireación, el tratamiento de lodos y el control de procesos. Actúan como el "motor de energía invisible" para lograr la purificación de aguas residuales y el cumplimiento de las normas de vertido. La eficiencia energética y la estabilidad de los compresores de aire inciden directamente en los costes operativos y la eficacia del tratamiento de las plantas de tratamiento de aguas residuales, lo que los convierte en indispensables en el tratamiento de aguas residuales municipales e industriales.
1. Sistema de aireación: el «centro de suministro de oxígeno» para lodos activados
La aireación es el proceso fundamental del tratamiento biológico de aguas residuales. Los compresores de aire suministran aire a alta presión a los tanques de aireación, donde discos y difusores de aireación fragmentan el aire en pequeñas burbujas, suministrando suficiente oxígeno a los microorganismos aeróbicos presentes en los lodos activados. En un entorno rico en oxígeno, estos microorganismos descomponen la materia orgánica, el nitrógeno amoniacal y otros contaminantes presentes en las aguas residuales para lograr su purificación. En plantas de tratamiento de aguas residuales de diversas escalas, los compresores de aire de tornillo y centrífugos se utilizan ampliamente por su alta presión de aire y gran caudal. Equipados con sistemas de control de frecuencia variable, pueden ajustar el volumen de suministro de aire según la carga de calidad del agua, reduciendo significativamente el consumo de energía.
2. Tratamiento de lodos: el «poder de apoyo» para la separación sólido-líquido
En las etapas de espesamiento y deshidratación de lodos, los compresores de aire impulsan el funcionamiento de equipos como bombas de diafragma neumáticas y válvulas neumáticas. Las bombas de diafragma neumáticas, gracias a su resistencia a la corrosión y gran adaptabilidad, pueden transportar eficientemente lodos con alto contenido de agua y composición compleja. Las válvulas neumáticas controlan con precisión la dirección y el caudal de los lodos, garantizando el funcionamiento estable de las máquinas de deshidratación y logrando una reducción de lodos. En comparación con los equipos eléctricos, los sistemas neumáticos presentan menores índices de fallos y costos de operación y mantenimiento más favorables en el ambiente húmedo y altamente corrosivo de las plantas de tratamiento de aguas residuales.
3 Control de procesos: la herramienta de regulación para una operación precisa